La Ley 21.442, conocida como la Nueva Ley de Copropiedad Inmobiliaria, fue promulgada el 4 de abril de 2022 y publicada en el Diario Oficial el 13 de abril de 2022. Reemplazó a la antigua Ley 19.537 que había regido la vida en condominios chilenos por más de dos décadas. Su entrada en vigencia escalonada y la publicación posterior del reglamento han generado un escenario en el que muchas administraciones todavía no terminan de adaptarse.

Fuente: Secretaría Ejecutiva de Condominios — MINVU, entidad encargada de implementar la Ley de Copropiedad Inmobiliaria en Chile.

Este artículo no pretende ser un análisis legal exhaustivo —para eso te recomendamos asesoría profesional— sino una guía práctica para administradores que necesitan saber, en 2026, qué obligaciones reales les impone la ley respecto al mantenimiento y trazabilidad de los bienes comunes, y cómo cumplirlas sin colapsar bajo el peso del papeleo.

El cambio de paradigma de la 21.442

La Ley 19.537 antigua era una ley fundamentalmente operativa: definía qué eran los bienes comunes, cómo se hacían las asambleas y cómo se elegía al comité. La gestión técnica del edificio quedaba en una zona gris.

La Ley 21.442 cambia eso de manera profunda. Introduce con claridad cuatro principios que cambian el día a día de un administrador:

  1. Profesionalización del rol del administrador. Se establecen requisitos formales, registro de administradores y obligaciones de capacitación.
  2. Trazabilidad de la mantención de bienes comunes. Se exige que la administración mantenga registros documentales del estado y mantención de los equipos comunes críticos.
  3. Plan de mantención obligatorio. Las copropiedades deben contar con un plan anual de mantención preventiva, presentado y aprobado en asamblea.
  4. Responsabilidad reforzada. El administrador y el comité responden por la diligencia en el cuidado de los bienes comunes, con consecuencias que pueden incluir responsabilidad personal.

Obligaciones específicas que impactan la PEAS y otros equipos críticos

Si bien la ley no nombra a la PEAS específicamente (sería extraño que lo hiciera), las obligaciones generales que impone son perfectamente aplicables y, de hecho, imposibles de cumplir sin un sistema serio de mantención de equipos críticos.

Plan anual de mantención

El plan anual debe contener, como mínimo, qué equipos comunes serán mantenidos, con qué frecuencia, por quién, con qué presupuesto estimado y bajo qué criterios de calidad. Para una PEAS típica, esto significa especificar mantención mensual, trimestral y anual, con los respectivos proveedores y costos.

Registro documental de cada intervención

Cada vez que un técnico interviene un equipo común, debe quedar evidencia documental: fecha, hora, qué equipo, qué se hizo, qué se reemplazó, quién lo hizo, costo. Este registro debe estar disponible para revisión del comité, de los copropietarios y, eventualmente, de la autoridad fiscalizadora.

Registro de eventos e incidentes

Las fallas, alarmas y eventos de los equipos críticos también deben quedar registrados. La idea es que cualquier copropietario pueda revisar el "historial clínico" del edificio, especialmente al momento de comprar o vender una unidad.

Comunicación oportuna a los copropietarios

Cuando hay un evento que afecta los bienes comunes o el funcionamiento del edificio, la administración debe comunicarlo en plazos razonables y por canales formales. Una inundación de subterráneo no descubierta hasta que un copropietario llama a las 8 AM para reclamar es exactamente el escenario que la ley busca evitar.

Sanciones reales: lo que sí puede pasar

Una pregunta legítima es: ¿qué pasa realmente si no cumplo?. La respuesta tiene tres niveles.

1. Sanciones administrativas formales

El incumplimiento sistemático puede derivar en denuncias ante el juez de policía local y eventuales multas administrativas en UTM. En la práctica, este camino es lento y poco frecuente, pero existe y se activa cuando hay reclamos colectivos.

2. Demandas de copropietarios

Es el escenario más probable. Después de un evento como una inundación por PEAS, los copropietarios afectados pueden demandar a la administración alegando negligencia. La defensa de la administración descansa casi por completo en la evidencia documental: ¿se hicieron las mantenciones? ¿hay registros? ¿se siguió el plan aprobado en asamblea? Sin documentación, la posición legal es muy débil.

3. Cambio de administrador

Es la sanción más rápida y más frecuente. En la asamblea siguiente al evento, el comité propone el cambio. La votación, en estado de ánimo post-emergencia, suele ser favorable al cambio. Para un administrador profesional, perder un edificio significa pérdida de ingresos directos y un golpe reputacional que afecta su capacidad de captar otros edificios.

Cómo cumplir sin morir intentando

El problema con la documentación obligatoria es que, hecha a mano, es agotadora. Llevar planillas Excel actualizadas con cada mantención, cada visita técnica, cada incidente, es un trabajo administrativo de dedicación parcial que pocas administraciones tienen capacidad de sostener en el tiempo.

Hay tres estrategias para hacerlo sostenible.

Estrategia 1: digitalización de la mantención

Adoptar un sistema CMMS (Computerized Maintenance Management System) o, en su versión simple, una plataforma digital donde cada visita técnica genera un reporte estandarizado, con fotos, descripción, repuestos usados y firma del técnico. Esto reemplaza las hojas de papel sueltas y los WhatsApp con audios de los maestros.

Estrategia 2: monitoreo IoT continuo

Para los equipos críticos como la PEAS, el monitoreo IoT genera trazabilidad de manera automática. Cada minuto de operación de las bombas queda registrado, cada alerta queda con marca de tiempo inmutable, cada intervención queda asociada al evento que la motivó. Es la forma más eficiente de cumplir con la trazabilidad exigida por la ley sin trabajo manual adicional.

Estrategia 3: reportes mensuales automáticos

Los reportes PDF mensuales generados automáticamente por el sistema de monitoreo —con KPIs del equipo, eventos del mes, alertas e intervenciones— son la evidencia documental ideal para presentar al comité y archivar como parte del expediente del edificio.

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Lo que no cambia con la ley

Conviene aclarar también lo que sigue siendo igual. La Ley 21.442 no transformó el rol del administrador en algo radicalmente nuevo. Las obligaciones de fondo —cuidar los bienes comunes, rendir cuentas, atender a los copropietarios— estaban en la ley anterior. Lo que cambia es la exigencia de evidencia documental y la profesionalización formal del rol.

La ley tampoco introduce sanciones nuevas a los copropietarios morosos ni cambia sustancialmente las reglas de las asambleas (algunos quórums fueron ajustados, pero el espíritu es el mismo). El foco real del cambio normativo está en el manejo profesional del edificio.

Preguntas frecuentes que recibimos

¿Tengo que tener un plan de mantención formal incluso si soy un edificio pequeño?

Sí. La ley aplica a todas las copropiedades regidas por su normativa, sin excepción por tamaño. Un edificio de 20 departamentos también necesita su plan anual.

¿Sirve un plan genérico copiado de otro edificio?

Sirve como punto de partida, pero no como solución. El plan debe reflejar los equipos reales del edificio y los proveedores efectivamente contratados. Un comité atento detectará un plan genérico y lo usará como argumento para cuestionar la diligencia del administrador.

¿Cuánto tiempo debo guardar los registros de mantención?

La práctica conservadora es guardar al menos 5 años, alineado con plazos generales de prescripción. Para equipos críticos como la PEAS, lo razonable es guardar todo el ciclo de vida del equipo, ya que el historial completo facilita decisiones futuras y defensas eventuales.

¿La trazabilidad IoT realmente cuenta como evidencia legal?

Sí, los registros digitales con sellado temporal y trazabilidad de origen son admisibles como evidencia. De hecho, son superiores a las planillas Excel manuales en términos de credibilidad ante un tribunal, porque son inmutables y verificables.

En resumen

La Ley 21.442 elevó la vara de lo que se espera de un administrador de edificios en Chile. No basta con que las cosas funcionen: hay que poder demostrar, con evidencia documental, que se hace lo correcto y se hace a tiempo. Para los equipos críticos como la PEAS, el monitoreo IoT continuo no solo previene fallas, sino que genera la trazabilidad que la ley exige, sin trabajo manual adicional. Cumplir con la ley y operar mejor son, por primera vez, exactamente lo mismo.

Te recomendamos seguir leyendo nuestros artículos sobre el checklist de mantención mensual de PEAS y los errores más comunes en el mantenimiento de PEAS.

El plan anual de mantención obligatorio también debe cubrir el alcantarillado del edificio: en Mantenimiento Preventivo: la Inversión Inteligente para tu Comunidad, Limpieza de Verticales explica cómo estructurar un programa anual de limpieza de verticales que sirva como evidencia documental de cumplimiento ante el comité.